Soy Enri Lemoine. Periodista de formación, caraqueña de corazón, y cocinera y ciudadana del mundo por vocación y por vida.

En 2010, cuando cumplí 50 años, lancé enrilemoine.com para celebrar. No sabía que ese regalo que me hice a mí misma iba a convertirse en 15 años de recetas, historias, videos y una comunidad que no para de crecer.
A los 60 creé mi canal de recetas en YouTube. Y ahora, a los 65, estoy semi retirada, 100% dedicada a mi blog de cocina y escribiendo mi primer libro de recetas venezolanas. Soy una escritora que cocina o una cocinera que escribe. El orden de los factores no altera el producto.
Nací y me crié en Caracas, una ciudad que siempre fue un crisol de culturas gracias a la inmigración italiana, española, portuguesa, libanesa y siria, entre otras. Esa exposición desde niña me abrió el apetito por lo diferente y me convirtió en una cocinera curiosa, sin fronteras y sin complejos.
He vivido en Madrid, Ginebra, Nueva York, el sur de California y Miami. Hoy vivo en Charlotte, Carolina del Norte, enamorada de la amabilidad de su gente, su ritmo, su arquitectura y su clima. Cada lugar me dejó algo. Cada cultura me hizo mejor cocinera.
La base de todo es la cocina venezolana, que llevo en el ADN y que nunca voy a dejar de cocinar ni de celebrar. Te cuento un secreto: mandé a mis dos hijos a la universidad haciendo polvorosas de pollo y hallacas.
Durante 14 años trabajé para Ron Santa Teresa, una experiencia que me convirtió en una rum connoisseur y me enseñó que comer y beber va mucho más allá de alimentarse. Desde esa posición colaboré con el Consejo Nacional del Ron, el organismo que regula la Denominación de Origen Controlado Ron de Venezuela.

Si la venezolana es mi ADN, la cocina mediterránea es la que descubrí y adopté como mía. En mi estómago vive un italiano, y eso no tiene cura ni la busco.
Para mí lo mediterráneo no es una lista de platos sino una filosofía de ingredientes: buen pan, buen ibérico, buen chorizo, un Parmigiano Reggiano como Dios manda, mozzarella de búfala, Gorgonzola. Y si el aceite de oliva es lo que le da sabor a mi vida, los ingredientes simples pero honestos son los que hacen que siempre vuelva a ella.
Me encanta cocinar a la parrilla. Soy más de pescado, aunque mis costillas de cochino a la BBQ tienen historia propia: fui embajadora del National Pork Board, que agrupa a los productores de cerdo de Estados Unidos, y esas costillas no mienten.
Y por último, pero no por ello menos importante: el pan. Mi vida es antes y después de que aprendí a hacer pan. Desde 2010 todas las pizzas en mi casa las hago yo. Y desde que aprendí a hacer pan de masa madre, en mi casa no comemos otro pan que no sea de masa madre, incluyendo las pizzas, y que lo haga yo.
Me gusta ir al origen de las cosas, y eso se nota en todo lo que publico: cocino casi todo desde cero.
Tengo un romance declarado con los sabores intensos: las anchoas, las aceitunas, las alcaparras. Me apasiona combinar texturas en cada plato. Y lo dulce y salado juntos me parece la combinación perfecta, algo que sin duda viene de la cocina caraqueña.
El ron es mi bebida espirituosa favorita y el mojito mi trago preferido. Pero también me encantan las burbujas y los amari italianos: soy mucho de Negroni, Aperol Spritz y vermú.
Mis recetas no necesitan técnicas imposibles ni ingredientes que no consigues. Las pruebo, las ajusto y las vuelvo a probar hasta estar segura de que van a salir bien. Muchos dicen que son un tiro al piso. Para mí, ese es el mayor cumplido.
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