Si mis libros de cocina hablaran… podría escribir otro blog completo…
Hoy estoy desempacando mis libros de cocina. Tarea sencilla, porque los guardé en cajas plásticas pequeñas. Estas cajas hicieron fácil no sólo su transporte, sino también saber lo que había dentro. Así, cuando los señores de la mudanza pusieron el librero en su sitio (en un pequeño pasillo frente a mi cocina), yo misma puse las cajas en cada compartimiento. Y hoy estoy poniendo los libros, que empaqué sin un ápice de polvo, en su santo lugar.
Como mi cocina no es tan grande como quisiera, parte de mi menaje permanecerá guardado, visible y a mano para cuando lo necesite, en cajas plásticas más grandes. Al igual que las de los libros , las compré en Ikea por un precio irrisorio. Todo tendrá un lugar en mi garaje. Pero mis libros no. Al menos no mis libros de cocina.
Mi primera colección, editada por TIME -LIFE, la compré cuando era estudiante universitaria en Caracas. Por entonces tenía un trabajo de medio tiempo que me encantaba. No sólo porque me permitía hacerme de mi propio dinero y ser independiente. Sino sobre todo por lo que hacía en aquel trabajo. Como verán, ese, mi primer trabajo formal, seguramente influyó muchísimo en mi gusto por la cocina y la buena mesa.
Era vendedora en La batterie de cuisine, una tienda de artículos de cocina. Allí, aprovechando el descuento de empleada que me daban, a los 19 años me compré mis primeras toallas y guantes de cocina. También compre, algunos utensilios que hasta el sol de hoy conservo y utilizo, las piezas de servir de mi primera vajilla Villeroy & Boch (enlace afiliado), que todavía atesoro. Y si no me compré una batería de ollas de cobre con asas de bronce fue porque, siendo estudiante de periodismo, al poquísimo tiempo me fui a trabajar, como era natural, como redactora en una revista.
Aprendí inglés para poder leer esos libros y seguir las instrucciones de cada receta. Y me abrieron el horizonte a nuevos ingredientes y formas de cocinar y comer. Descubrí que había sopas frías. Que había cuchillos para quesos y otros para las frutas. Que es mejor cocinar al vapor que hervir los vegetales. Que hay muchísimas variedades de calabaza (más allá de la auyama que cocinaba mi abuela), lo mismo que de cebollas y tomates. Y que aunque la cocina es un juego de niños, como todo juego requiere práctica y paciencia.
Mucho de lo que se hoy sobre técnicas para cortar, preparar, cocinar y preservar los alimentos, se lo debo a esa, mi primera colección de libros de cocina. Son como mi Biblia en materia culinaria. Han pasado varias décadas y los sigo consultando y atesorando. Se mudaron conmigo cuando me fui a vivir a Madrid, Ginebra, Nueva York, el Sur de California y siguen teniendo un lugar principalísimo en mi casa en Miami.
Mi colección ha seguido creciendo, aunque no tanto como yo quisiera. Y no me da pena decir que desde hace cinco años, cuando comencé este blog, los de cocina son los únicos libros que compro en físico. No me sirve verlos en un iPad. Tengo que poder tocarlos, pasar las hojas, olerlos, ver las manchitas de alguna salsa en sus hojas amarillentas y perderme en los recuerdos que traen a mi memoria.
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- Receta de crostini de queso de cabra con fresas y albahaca - mayo 24, 2026
- Ratatouille provenzal – Clásica receta mediterránea - mayo 12, 2026






Que bonota tu historia Enri, esos libros de cocina te marcarían un antes y un después. Y si que deben ser tu biblia culinaria esa que inspira en cada receta. Chapeau Enri !
Así es. ya están amarillitos. Y los sigo consultando…
Que excelente colección, me encantan los libros pero no tengo muchos de cocina, gracias por la recomendación!
Yo amo los libros de cocina. Si tus libros hablaran dirían que la lectora superó a los escritores. De seguro muchas recetas maravillosas nos has mejorado. Gracias por este lindo artículo.
Gracias a ti por visitar y comentar Fabi…
Tus libros de cocina se ven espectaculares. Yo compro libros con la intension de cocinar recetas nuevas, y no los ago. Pero de ves en cuando, si me pongo a ver las y sorprendo a mi esposo con una receta nueva.
Yo los uso y también los colecciono. Gracias por visitar Roxy!
Me encantan los libros de cocina, sobre todo los que tienen muchas fotos. Me gusta ver los paso a paso y tener foto de cada uno. No tengo mucho la verdad, Pero los que tengo los atesoro! Creó que de todos, mi favorito es uno de cocina mexicana que me traje de México. Era de una hermana, Lo compró hace mil años a través de Selecciones. Ya sabes, esos que te mandaban los libros y los pagabas en cómodos abonos. De repente las recetas no están del todo bien explicadas, Pero me gusta mucho porque tiene varias fotos y porque es de comida mexicana. He preparado muchas recetas de ese libro.
Los libros son una maravilla. Y si son de recetas, tienen que tener fotos y mientras más fotos mejor. Gracias por visitar y comentar Blanquita…
Hola Enri! La cantidad de libros que uno llega a tener es increíble pero siempre encuentro la respuesta que busco hojeando mis libros que adoro!
De acuerdo contigo, a mi los libros de cocina en e-book no me sirven, necesito verlos, tocarlos y mancharlos. Yo también tengo Tartin Bread!!
Y mira que yo soy todo digital. Pero con los libros de cocina, no! Gracias por visitar y comentar Silvita!
Enri! Yo ambien los colecciono y es mas, es mi vicio. Me tengo que detener para no comprarlos todos. Luego los vemos juntas.
Son mi perdición. Cuando el huracán Irma regale todos mis libros menos mis diccionarios y mis libros de cocina!
Que hermoso texto, se respira amor por los libros. ¿No hay ninguno de Armando Scannone?
Cuatro: dos rojos, uno regalo del autor y otro regalo de mi mama, uno azul y otro amarillo.
Gracias Sol por visitar y comentar! No te pierdas!
Jejejeej, estamos igual los únicos libros que suelo comprar son los de cocina; los leo como una novela y listo
Estupenda colección, felicidades por ese tesoro