Mi adiós al «Profe» Alexis Márquez Rodríguez.
No tengo palabras para expresar la pena que me embarga tras conocer la triste noticia del fallecimiento de mi adorado profesor Alexis Márquez Rodríguez. No tengo cómo decirle a su hijo, mi querido Gustavo Alexis, que estoy tristísima. Quisiera abrazarlos a él y a su esposa, mi también querida Alicia; y a sus hijos, los nietos del Profe. Y darle el pésame a Mercedita, su viuda.
Quisiera decirles que me duele en el alma no poder acompañarlos físicamente y que he llorado tanto que mis hijos me preguntaron si ese señor de cabello de algodón era «un abuelito de Caracas» al que nunca conocieron.
Te debo tanto Profe. Te recuerdo cada día de mi vida en cada primer párrafo que escribo. Y en cada lectura en voz alta al terminar de escribir y antes de entregar o publicar, para asegurarme de que lo que escribí tiene sentido.
Nunca te lo dije, pero cada vez que alguien me pregunta por la persona que más influyó en mí como periodista primero, y escritora después, quien marcó mi vida y dejó una huella indeleble en mí, la respuesta es, siempre, invariablemente: Alexis, mi Profe, mi Maestro en mayúsculas, subrayado, resaltado y en negritas.
Nunca me aprendí las reglas gramaticales, pero recuerdo el día en que me dijiste, casi susurrando, que «en mi caso» (como si se tratara de alguien muy especial), eso no importaba, que confiara en mi oído «exquisito» y educado. Y me diste confianza y seguridad. En resumen: no me enseñaste a escribir Profe, me equipaste para la vida.
Nunca estuve en desacuerdo contigo. Era imposible estarlo. Pero no sólo porque tenías la autoridad que da ser como una especie de Real Academia de la Lengua Española ambulante, sino porque siempre fuiste la sindéresis y la ponderación hechas persona.
Nunca llegaste tarde ni faltaste a tu trabajo, que asumías con la misma devoción con la que nos hablabas de Mercedita, tu esposa (mientras todas tus alumnas comentábamos que ella debió ser, sin lugar a dudas, la mujer más amada del planeta). Fuiste de una sola pieza y ejemplar en todos los sentidos.
Tuve el enorme privilegio de sentarme en un pupitre en tu salón de clases, en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, no por uno sino por dos semestres, fundamentales ambos para mi formación académica.
Me enseñaste la economía de la palabra y a ser concisa y precisa. Por eso me gustan las frases y los párrafos cortos. Y prefiero llamar las cosas por su nombre antes que andarme con rodeos y eufemismos.
Cuando apresurada por explorar las nuevas tecnologías, resolví que orientaría mi carrera como futura periodista hacia los medios audiovisuales y no hacia el periodismo impreso, como habrías esperado, porque era lo que «naturalmente» me habría correspondido, me hiciste prometer que nunca dejaría de escribir.
Y aunque me gradué en Comunicación Audiovisual, siempre tuve un teclado enfrente y siempre trabajé en medios «impresos»: revistas, agencias de noticias, diarios. Y como ves, hasta el día de hoy sigo cumpliendo mi promesa, gracias a ese amor por la palabra escrita que sembraste en mí.
Y escribo todos los días de mi vida porque, como la sindéresis y la ponderación, la escritura hay que practicarla y ejercitarla, hasta que se convierte en un hábito del que no puedes escapar. Es sólo entonces cuando escribir deja de ser trabajo para convertirse en un gozo íntimo, a dos manos, que en silencio te llena el espíritu y te alimenta el alma. Todo eso y más te lo debo a ti.
Es tanto lo que tengo que agradecerte Profe, que podría escribir varios tomos y nunca terminaría. Ten la certeza de que siempre serás recordado con amor y gratitud infinitos por todos quienes tuvimos el invalorable privilegio de ser tus alumnos.
Y aunque hoy me siento huérfana, vivirás siempre en cada palabra que escriba. Gracias por tanto querido Profe Alexis Márquez Rodríguez.
Gracias a Andreína Mujica, quien también fuera alumna del Profe, por enviarme desde París la imagen que ilustra este post. Aquí ver el trabajo fotográfico de Andreína Mujica.
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Gracias Adri. Es que no sabes el lujazo que fue tener al Profe de maestro.
Buenas noches Enri, llegue a este blog en mi búsqueda de información sobre el profesor Alexis Márquez Rodríguez, mi hijo estudiante de bachillerato necesita realizar una biografía sobre él. En internet es muy poca la información personal que ofrece, desearía conocer más por ejemplo quiénes fueron sus padres y su esposa, si fue la única que tuvo a lo largo de su vida y cosas así. Si tiene alguna información le agradecería mucho, sería muy valiosa para nosotros, estoy enseñando a mi hijo la importancia de investigar, y no quedarse solo con lo que hay en internet sino ir siempre más allá. Si nos desea aportar alguna información por favor escríbame a este correo electrónico [email protected]
Que maravilla Johanna. Lo primero que debo decir es sin el Profe, este blog no existiría. El Profe tuvo una sola esposa, Mercedita, y un sólo hijo, Gustavo Alexis. Nada de lo que escriba le hará honor a su legado. No tienes idea de cómo influyó en quienes tuvimos el privilegio de ser sus alumnos. Te voy a escribir por privado para que contanten a Gustavo Alexis. Él vive en Caracas y conociéndolo estoy segura de que estará feliz de saber que ahora el Profe es estudiado en nuestros liceos. Gracias por escribir.
Eternamente agradecida! Dios te Bendiga siempre.
Amén!
Hola Enri, me encontré con tu blog por casualidad, buscando información sobre el profesor Alexis Márquez Rodríguez, Estoy realizando mi tesis sobre su vida y obra, estoy buscando personas que lo hayan conocido en vida. Si estás disponible para una entrevista corta, que se puede realizar por medios electrónicos (Skype, Facebook, Whatsapp), por favor escríbeme a este correo electrónico [email protected]
Te agradecería una respuesta.
Yo la más honrada de todas!
Gracias Carmen. Amén.
Precioso tu escrito refleja la gran persona que eres y de quien aprendistes. Sólo puedo decir que es un privilegio conocer seres maravillosos e inteligentes como tu profesor. Seguro que tu también dejaras huellas felicidades y Dios bendiga tu vida